Alba Calderón, la periodista mexicana rechazada por su familia por denunciar los abusos sexuales que cometió su padre

Escrito por el 9 mayo, 2019


Calderón supo que varias niñas habían sido abusadas sexualmente por su padre.

Alba Calderón se enteró en 2016 de que su padre había violado a una de sus primas cuando tenía 4 años.

Después de esta revelación, la vida de esta periodista mexicana de 35 años no volvió a ser igual.

Encaró a su padre y su familia le dejó de hablar porque al principio le creyeron a él.

Sin embargo su madre después logró que quien entonces era su pareja le confesara sus abusos. «Alba no miente, está diciendo la verdad. Su papá es un violador», dice a BBC Mundo por teléfono desde Monterrey, Nuevo León, donde vive la familia.

  • «Nunca sabré si mi padre era un pedófilo»

Calderón también supo que al menos otras dos niñas habían sido abusadas sexualmente por su padre. Y algunos recuerdos le hacen pensar que también ella pudo haber sido su víctima.

BBC Mundo contactó a su padre, quien evade el tema.

«No recuerdo esa situación. Prefiero olvidar. Espero que Alba se recupere y tenga una vida mejor. No me quiere hablar y está distanciada de sus hermanos. No sé qué busca. La familia ha sufrido mucho, estamos todos separados», dice a BBC Mundo por teléfono.

Esta es la historia de Alba Calderón contada en primera persona.


Calderón tiene 14 años de experiencia como periodista.

Una prima me buscó para contarme que mi padre la violó cuando tenía 4 años.

Era diciembre de 2016 y esta revelación me cambió la vida. Se me partió el corazón y hasta ahora vivo en un estado de post trauma. Esa sensación como que el mundo se te viene encima.

Cuando me enteré lo primero que hice fue ir a Monterrey, Nuevo León, en el norte de México, donde vive mi familia.

Cité a mi mamá y mis hermanos para contarles. Después todos fuimos juntos a enfrentar a mi padre. Él negó la acusación, aunque después confesó la verdad a mi madre.

Mi familia le creyó a él y terminaron corriéndome de la casa. Mis hermanos hasta ahora no me hablan, me excluyeron.

Después supieron la verdad, pero decidieron ignorarla. Ahora, lo único que pueden hacer es ignorarme, repudiarme.

Yo no paro de llorar. Ese día comenzó para mí un dolorosísimo proceso que dura hasta hoy.

Haciendo memoria me di cuenta que un rompimiento de mi familia cuando yo tenía 15 años se debía a que otra de mis primas también había acusado a mi papá de haberla violado cuando tenía 5 años.

No le creyeron.

Hablé con ella sobre ese abuso, que había sido enterrado en la familia. Ella me confirmó que mi papá además de abusarla la amenazó con que nadie le creería si decía la verdad.

También otra vecina lo había acusado de haberle hecho tocamientos cuando era niña.

Mi mundo se me vino encima. Para mí hasta entonces mi padre representaba el amor, la honestidad. Después me di cuenta que sólo fingía eso.

Entonces me entró una duda muy grande. Quise saber si mi padre también había abusado de mí.

En Méxicolos casos de abuso sexual a menores son comunes.

Un 9,4% de las mujeres en México sufrieron abuso sexual en la infancia, según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI):

En esos casos, en un 20,1% el victimario fue un tío. En un 5.8% el padre.

Los recuerdos fueron llegando

Durante todo un año tuve un bloqueo muy grande, no podía recordar nada.

Fue hasta diciembre de 2017, cuando murió mi abuela en un periodo de mucho dolor y que pasé en Monterrey, cerca de mi familia, que los recuerdos fueron llegando.

Primero recordé algo que pensaba que era una pesadilla.

Veía algo que yo identificaba como un elefante y yo estaba muy angustiada.

Llamé al hermano menor de mi padre y él me contó que en el cuarto donde vivían cuando eran pequeños habían pasado cosas. Que una vez le metieron un pene a la boca mientras dormía.

En ese momento supe que la «pesadilla del elefante» era en realidad un recuerdo: era mi papá masturbándose frente de mí.

También recordé que una noche se metió desnudo en mi cama.

Cuando le reclamé me dijo que fue porque yo tenía miedo. Pero yo creo que intentó abusar también de mí. Como sea, tengo la certeza de que no me respetó y que no me veía como la niña que debía amar y cuidar.

Crimen prescrito

Intenté denunciar a mi padre ante las autoridades.

Pero me fue imposible porque el delito de pederastia en Nuevo León prescribe a los 10 años. Ya habían pasado más.


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