La DGT aboga por regular el patinete en la reforma de la Ley de Seguridad Vial

Escrito por el 10 septiembre, 2018

El Vehículo de Movilidad Personal apenas está regulado por los ayuntamientos, incluyendo el de València – El fallecimiento de un usuario en Asturias puede acelerar las actuaciones – Los patinetes de Lime del «cap i casal» desaparecieron ayer.

A pesar de que son los ayuntamientos los que deberían acelerar la normativa, y ante el crecimiento exponencial tanto del vehículo como del debate que suscita, la Dirección General de Tráfico (DGT) parece dispuesta a regular los patinetes eléctricos.

Así lo apuntó ayer El Periódico, que señalaba que la DGT aprovecharía para ello la futura reforma de la Ley de Seguridad Vial para poner el ojo sobre esta nueva forma de desplazamiento, para la que ya se ha puesto nombre y acrónimo (Vehículo de Movilidad Personal, VMP), pero poco más.

Algo que, seguramente, seguirá cargándose de razones según se vayan produciendo acontecimientos. Ayer, sin ir más lejos, se producía el segundo fallecimiento de un usuario de los patinetes. Se produjo en la población asturiana de Niembro y las causas son más que proclives al debate: el usuario resbaló al pasar por encima de un charco y se golpeó en la cabeza. No llevaba casco; entre otras cosas, precisamente, por no existir normas de uso obligatorio o no del mismo.

Los accidentes suelen ser causa de tomar en serio la redacción de normas. Suele moverse al ritmo que marcan las tragedias. Así, el primer fallecimiento fue el de un niño atropellado por un autobús de línea. En este caso, el patinete, de asiento, circulaba por la acera, pero se descontroló y cayó a la calzada. En aquel momento ya se tomó la decisión de impedir su uso por aceras a la vez que instaba, por enésima vez, a los ayuntamientos a regular su uso.

Pero el uso de casco o el espacio por el que circulan no son los únicos mandamientos que se deben poner en negro sobre blanco: velocidad máxima, número de pasajeros, edad mínima para utilizarlos, obligatoriedad de obtener un permiso, de firmar un seguro… todo ello se mantiene hasta ahora en un limbo.

Tan sólo existe la concisa instrucción de noviembre de 2016, en la que se reconoce que «las nuevas tecnologías han favorecido la aparición de soluciones de movilidad urbana que favorecen los desplazamientos peatonales mediante el auxilio de nuevos modelos de vehículos que rompen la tradicional división peatón/vehículo de motor».

Y que estos dispositivos ni se pueden equiparar a la condición de peatón, porque no lo son; ni como vehículo a motor, porque no reúnen los mínimos técnicos para ello. En esa micro-normativa apenas se aporta un esbozo y traslada a los ayuntamientos la responsabilidad de elaborar el articulado.

El debate, por otro lado

En el caso de València, el debate está ahora mismo más centrado en el uso o no del espacio público para el libre comercio de estos vehículos en condiciones de alquiler. Ayer, la empresa Lime no puso más patinetes a disposición del público, después de que la Policía Local retirara una nueva serie de ellos. Tanto es así que, por ejemplo, en la jornada de ayer tan sólo había uno disponible en toda la ciudad, en el distrito de Quatre Carreres, mientras que el resto de los que estaban accionados eran los requisados, puesto que se localizaban en la central de policía.

Ayer, sin patinetes

Precisamente hoy se cumple una semana desde que el ayuntamiento ordenó a Lime la retirada de sus patinetes (por no disponer de licencia de ocupación de vía púbica para actividad comercial) so pena de que lo llevaran a cabo los agentes, a la vez que prometía la presentación de la normativa en dos semanas, que ya son una.

Paradoja de las paradojas del enfrentamiento entre un ayuntamiento que aboga por la movilidad sostenible y una empresa que dispone exactamente de ese tipo de resortes. Pero en el que hay muchos cabos por atar.


Current track
TITLE
ARTIST

Background