Los manteros, en el centro del debate

Escrito por el 12 agosto, 2018

Ciudadanos acusa de permisividad al Ayuntamiento de Madrid. El municipio sostiene que la cifra de vendedores no varía.

Es un sábado atípico en la Gran Vía, una de las principales arterias de la capital. El quiosquero José Luis Túrrez echa en falta la presencia de los manteros que siembran diariamente las aceras con su género. Camisetas, bolsos, colonias y gafas de sol, todo de imitación. “Ha pasado varias veces la policía por aquí y se han escondido”, explica.

El Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha este fin de semana un dispositivo especial para disuadir a los manteros y facilitar la movilidad en el centro de la ciudad. No especifica el número de patrullas ni de agentes, pero asegura que la finalidad es evitar que se colapsen las calles. Tras varias horas sin rastro de ellos, los manteros vuelven a las 14.05 a la zona, repleta de grandes almacenes y famosas firmas. Es el lugar con más afluencia y así es más fácil vender el producto.

La agresión de unos manteros a un turista en Barcelona hace dos semanas y una campaña de Ciudadanos en redes sociales, #CallesOkupadas, ha devuelto al sector al foco mediático. La formación que preside Albert Rivera acusa a los “Ayuntamientos del cambio” de dar la espalda a los comerciantes y apoyar a los manteros. El diputado Miguel Gutiérrez ha exigido a los Consistorios que los “expulsen” de los espacios públicos porque “generan inseguridad y competencia desleal”. Su grupo presentará esta semana una iniciativa en el Congreso para abordar el problema de las falsificaciones y las mafias.

La cruzada de Ciudadanos se propagó rápidamente por Internet con cientos de mensajes de partidarios y detractores. Estos últimos bromearon con un tuit de Ignacio Aguado, el líder de la formación en Madrid, que incluyó una imagen invernal (la gente lleva abrigo en la foto) para denunciar el asunto. “Poca broma, es un paso más de la derechización de Ciudadanos, que se ha propuesto superar al PP”, subraya Ignacio Benito, concejal del PSOE en la capital. En su opinión, este partido no busca soluciones, sino ganar votos con un mensaje xenófobo que criminaliza a los más vulnerables.

El portavoz municipal del PP, José Luis Martínez-Almeida, carga contra la “impunidad de los manteros”. Un colectivo que, a su juicio, ha sido beneficiado por el gobierno de Manuela Carmena al ampliar las aceras de Gran Vía. El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, se sumó este sábado a la polémica asegurando en Castell-Platja d’Aro (Girona) que Ciudadanos “está compitiendo ahora con Le Pen”, la líder del partido de la ultraderecha en Francia, después de adoptar el lema “Orden y seguridad”.

La manta, única opción

“No buscamos criminalizar a los manteros, sabemos que es el eslabón más débil”, afirma Begoña Villacís, concejal de Ciudadanos en la capital, que añade: “Hay una dejadez del Ayuntamiento, que ofrece una imagen de permisividad que hace que las mafias entiendan que aquí pueden lucrarse. Es un problema enquistado que va en aumento”.

Una portavoz del Ayuntamiento de Madrid explica que la población de manteros oscila siempre entre 150 y 200 (la mitad que en Barcelona). “Es una manera de ganarse la vida”, afirma. “Están unos meses, encuentran trabajo y abandonan la actividad”. Cada mantero tiene su historia. El guineano Bingo, de 21 años, solo hace un mes que llegó a Madrid. Lamine, de 27, hace dos que aterrizó en el aeropuerto de Barajas con un visado desde Senegal.

“La manta es nuestra única opción para ganarnos la vida. No tengo papeles y no me dan trabajo en ningún sitio. No hacemos daño a nadie”, cuenta el joven. Una chica pregunta por la camiseta de Messi. “Son 30 euros”. Regatea y se la lleva por la mitad. “Vendemos unas cuantas. Puede ser peor y que se las quede la policía. Todos los días se lleva unas 50 mantas”, afirma Seydou bajo un sol de justicia.

Conseguir papeles

El sueño de Lamine es conseguir los papeles y reencontrarse con su mujer y su hijo de cinco años. “Hace media vida que no le veo”, dice con un ojo puesto en los viandantes y otro en las cuerdas que rodean la manta. “Lo hacen para salir corriendo si viene la policía”, cuenta José Fernández, un vecino de 67 años. “Ya he tenido dos accidentes con ellos”. Hace unas semanas, una sevillana que visitaba la capital denunció graves lesiones tras ser arrollada por varios vendedores. María Cortés, de 42 años, asegura que pasar por la zona es una lata, pero que los manteros no hacen mal a nadie.

Un dependiente de una zapatería cercana a la plaza de Callao afirma que los manteros no compiten con las tiendas, porque “ni siquiera venden el mismo género”. Para Túrrez, el quiosquero de Gran Vía, incluso son clientes: “Me compran agua, refrescos y comida”. La mayoría de estos vendedores ambulantes son reacios a hablar con la prensa. Rememoran la persecución que en marzo le costó la vida a Mame Mbaye, un compañero. En su opinión, fue hostigado por la policía, pero el Consistorio consideró que la muerte fue fortuita. El episodio dio lugar a tres días de graves disturbios en el barrio de Lavapiés. Desde entonces se sienten acosados.

“El Samur ofrece ayuda y ninguno la acepta. No podemos obligarles a que lo hagan”, señala una portavoz municipal. Para integrarlos en Madrid, y a iniciativa del PSOE, se han puesto en marcha unas tarjetas de vecindad que servirán para acreditar ante los jueces el arraigo de los sin papeles en la ciudad. El programa piloto comenzó el 18 de julio en el distrito Centro (uno de los 21 de la capital) y de momento han entregado 42 documentos.


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